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martes
ene242012

Dulce sabotaje: La verdad acerca del azúcar de mesa y los edulcorantes artificiales

La mayoría de los suplementos nutricionales, "barras deportivas bajas en calorías", bebidas para "apagar la sed" y otros alimentos que se hacen pasar por "saludables", en realidad han sido envenenados, lamentablemente. Anunciados como no calóricos o ingredientes bajos en grasa, los aditivos dulces han sido infiltrandos en nuestro suministro de alimentos y al mismo tiempo están saboteando nuestra salud. Pocos son conscientes de la amenaza tóxica de estos ingredientes, y mucho menos saben cuales son las alternativas seguras.

¿Alguna vez ha estado plagado de problemas de salud difíciles de diagnosticar? Usted sabe que algo está mal, pero su médico como que no acaba de determinar qué está causando sus síntomas? Usted ...

* No puede perder peso, no importa cuánto se esfuerce

* Se siente deprimido

* No puede dormir

* Se siente lento

* Experimenta falta de concentración mental

* Han perdido su libido

Bueno, no todo está en su cabeza. Es dulce. Hoy en día, la mayoría de los suplementos deportivos en barras, bebidas artificiales para apagar la sed, y muchos otros alimentos son adulterados con algún tipo de edulcorante artificial. El razonamiento es simple: los sabores dulces aumentan las ventas. Cuando se consumen, los dulces provocan una cascada química de los acontecimientos que conducen a la activación de los receptores que indican una sensación de bienestar dentro de nuestro cerebro. Si esto ocurre repetidamente, inevitablemente se forma un vínculo emocional entre la "felicidad" y los dulces. Usted se convierte en adicto, lo que garantiza un hábito de compra.

Un estudio comparativo de las propiedades adictivas de los edulcorantes, demostró que la sacarosa (azúcar de mesa) y la sacarina  pueden ser más adictivas que la cocaína! Aprovechando esta adicción bioquímica, los fabricantes de alimentos "saludables" están depositando nuestro dinero en sus bancos. Su salud está siendo sacrificada por la adicción al azúcar.

La sacarosa (un disacárido de glucosa y fructosa), también conocida como azúcar de mesa, es uno de los adulterantes más populares. No es tan natural como la gente piensa, es típicamente extraído de la caña de azúcar y luego se purifica por cristalización para su uso. Hace años, la gente no consumía mucho - algunas 10 a 15 libras por año. Y disfrutaban de mucho mejor salud. Hoy en día, el consumo promedio de sacarosa es la friolera de 160 - 200 libras! La ironía es que nuestros cuerpos no necesitan azúcar realmente. Lo que se necesita es glucosa para obtener energía. Y dicha glucosa se puede obtener de forma segura a traves de de frutas y hortalizas.

Cuando consumimos azúcar de mesa, engordamos irremediablemente, cortesía de su capacidad de poner a trabajar la hormona insulina y los triglicéridos cuyas funciones están directamente relacionadas al almacenamiento de grasas. También se interrumpe la sensación de saciedad (provocando a los usuarios a comer en exceso), y da lugar a la aceleración del envejecimiento al aumentar la producción de moléculas conocidas como  AGE (productos avanzados de glicación). Estas moléculas de envejecimiento son responsables de causar arrugas antiestéticas y la ceguera relacionada con la edad.

Con el tiempo, el consumo excesivo de azúcar evita que nuestro cuerpo produzca varias hormonas anti-envejecimiento, tales como IGF, HGH y la testosterona. Si el consumo continúa, el azúcar conduce a una serie de enfermedades temibles como resistencia a la insulina, enfermedades del corazón, diabetes, e incluso el cáncer. Es como un suicidio en cámara lenta, la adicción al azúcar puede eliminar de 11-20 años de vida de una persona.

La comprensión o entendimiento de que el azúcar es un asesino silente ha dado lugar a una proliferación vertiginosa de edulcorantes artificiales o substitutos en el mercado de bebidas y alimentos. Diseñados para reducir las amenazas de la sacarosa en nuestra salud, a la vez que nos permiten todavía nuestras "dosis de dulce", la sacarina, el aspartame y la sucralosa se encuentran entre los más populares.

Los estudios sobre los edulcorantes artificiales muestran que éstos conducen al aumento de peso e incluso pre-diabetes. Los científicos que escriben para la revista 'Behavioral Neuroscience' y para la revista 'Circulation' de la American Heart Association, descubrieron que las moléculas de estos edulcorantes artificiales desarman la defensa de nuestros cuerpos contra la obesidad - el conteo de calorías.

Los estudios mostraron que "la sensación en la boca" juega un papel crucial en la capacidad del cuerpo para detectar el número de calorías que se consumen - y que los edulcorantes artificiales interrumpen la calculadora natural de calorías. Esto coloca a los usuarios en un riesgo mucho mayor de ser obesos y resistentes a la insulina debido a los atracones de comidas posteriores que ocurren por el consumo edulcorantes artificiales.

Agencias reguladoras de EE.UU. insisten en que los sabores artificiales son seguros - al igual que insistieron en que "las drogas hipoglucemiantes" para los diabéticos tipo II eran seguras. Sin embargo, los usuarios diabéticos aumentaron el riesgo de ataques al corazón de 30 a 40% como cortesía de estos "seguros" y "eficaces" medicamentos. ¿Podría repetirse la historia con los edulcorantes artificiales como ingredientes en medicamentos?

SACARINA: Se descubrió que las sacarina es 300 veces más dulce que el azúcar, (químicamente conocida como 1,1-dioxo-1 ,2-benzotiazol-3-1) fue el primer medicamento usado como un edulcorante. Ya en 1911, una junta de científicos federales advirtieron en contra de su uso en los alimentos, insistiendo en que era "un adulterante". El miedo más grande era el cáncer. Los primeros estudios mostraron la ocurrencia del cáncer de vejiga en ratones. No obstante, se comprobó más tarde que estos resultados no se traducían o afectaban de igual manera a los seres humanos debido a marcadas diferencias de la vejiga.

Sin embargo, el cáncer de la piel y el cáncer de pulmón han comenzado a emerger, y la sacarina es uno de los principales sospechosos. Los estudios no han sido capaces de confirmar definitivamente si estas amenazas se traducen en riesgos para el hombre. El Programa Nacional de Toxicología del gobierno de EE.UU. lista a la sacarina como un "carcinógeno anticipado". Dada su condición de precursor de cáncer, la sacarina no es una alternativa segura al azúcar. Sin embargo, sigue siendo un alimento común y suplemento aditivo.

ASPARTAME: Se descubrió que la droga o sustancia aspartame es 180 veces más dulce que el azúcar, (aspartil-fenilalanina-1-metil éster). El aspartame se encuentra en miles de alimentos y bebidas. Inicialmente promocionado como un medicamento contra la úlcera, éste no logró inicialmente la aprobación por sus propiedades cancerígenas. Con poca fanfarria y un flagelo de los conflictos de interés, el fármaco fue aprobado más tarde como un edulcorante artificial.

Algunas de los edulcorantes artificiales más populares mundialmente.La química orgánica nos enseña cómo identificar los subproductos cancerígenos del aspartame, utilizando una técnica conocida como TLC (cromatografía en capa fina). Al extraer los ingredientes de su soda de dieta favorita, la simple técnica reveló la presencia de metanol, formaldehídos, y el ácido aspártico. Hoy en día, una serie de bebidas deportivas llevan los mismos ingredientes cancerígenos y neurotóxicos.

SUCRALOSA: Se descubrió que la sucralosa es 600 veces más dulce que el azúcar, (1,6-dicloro-1 ,6-dideoxi-β-D-fructofuranosil-4-cloro-4-deoxi-α-D-galactopiranósido). Formulada originalmente como un insecticida, la molécula contiene una historia mortal de "organoclorados" o simplemente: una forma realmente grotesca de cloro (RNFOC). A diferencia de los inofensivos bonos iónicos en la sal de mesa, el RNFOC de la sucralosa es un enlace covalente. Cuando se utiliza, el RNFOC desprende tóxicos como insecticidas, pesticidas y herbicidas. El RNFOC puede invadir todos los rincones del cuerpo.

Las paredes de las células y el ADN (ácido desoxirribonucleico) - el mapa genético de la vida humana - se convierten en víctimas potenciales de la guerra. Esto puede resultar en la debilitación de la función inmune, latido irregular del corazón, agitación, dificultad para respirar, erupciones en la piel, dolores de cabeza, daño hepático y renal, defectos congénitos y cáncer. Los fabricantes ocultan el origen de la sucralosa, engañando al público al afirmar que es extraida directamente del azúcar. La sucralosa es tan parecida al azúcar como un líquido limpiador de cristales es al agua purificada. Francia ha prohibido tales declaraciones de publicidad engañosa. El engaño ha sido ignorado en los EE.UU., la sucralosa es el edulcorante artificial más usado hoy en día.

Las alternativas naturales al azúcar y los edulcorantes artificiales también son exageradas como soluciones seguras, simplemente porque caen bajo el paraguas de ser naturales. Cuidado! No se deje engañar. No es así de simple. Las moléculas dulces del maltitol y las del almíbar de maíz de alta fructosa son parte de la estafa.

El maltitol es 90% más dulce que el azúcar. Es químicamente derivado de la maltosa mediante una reacción química conocida como hidrólisis - nada natural! Y al igual que el azúcar, el maltitol eleva la insulina y el azúcar en la sangre, lo que sabotea su salud.

El almíbar de maíz de alta fructosa (AMAF) (90% de fructosa y 10% mezcla de glucosa) es tan dulce como el azúcar, pero representa una amenaza mucho más grande. Al igual que el maltitol, el AMAF es sintetizado en el laboratorio a través de un proceso multi-enzimático - que nada tiene de natural. Y el dulce impostor alza radicalmente los niveles de insulina y azúcar en la sangre, mientras detiene la producción biológica de las hormonas del anti-envejecimiento y la tonicidad muscular. Se pone peor. También da lugar a productos AGE mortales que, a la vez, causan a los usuarios a comer en exceso. El resultado final? arrugas prematuras y alto almacenamiento de grasas.

Bajo la definición más rígida de seguridad, un edulcorante seguro debe cumplir con cuatro criterios. En primer lugar, no debe elevar los niveles de glucosa en la sangre. Tampoco debe desencadenar la liberación de nuestra insulina, hormona responsable del almacenamiento de grasas. No debe dar lugar a mortales productos AGE. Ni debe prevenir o bloquear que nuestro cuerpo produzca hormonas de anti-envejecimiento, ni bloquear la producción de hormonas responsables de la fortaleza, elasticidad y tonicidad muscular. Y, por último, no debe ser tóxico.

La stevia (300 veces más dulce que el azúcar), el alcohol de azúcar eritritol (60 a 70% más dulce que el azúcar) y - en un grado poco menor - agave (tan dulce como el azúcar) cumplen con los criterios rígidos de ser edulcorantes seguros. Cada uno de ellos puede ser utilizado - por los diabéticos también - sin sabotear la salud.

Fuente: Signs of the Times

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